Mediante este emotivo acto, el Pastor revive los momentos en que Gaspar Tomás, anuncia al pueblo la aparición de la Virgen de Agres en el Castillo.

        Se realiza en tres actos.

        El primero trascurre por las calles del pueblo, mientras el Pastor desciende desde el Castillo, va invitando a los vecinos a acudir a la plaza anunciando que tiene una gran noticia para relatarles.
        El segundo acto tiene lugar en la plaza y con el pueblo reunido, donde el Pastor relata a sus vecinos su Divino hallazgo en el Castillo.
        El tercero se realiza en las ruinas del Castillo, al pie de un lidonero, donde según se relata en la historia se apareció la Virgen.

TEXTO DE LA EMBAJADA (Versión Castellano)

Por las calles gritando

Alegraos compatricios de la nueva que os traigo
venid conmigo a la plaza
y allí será mi relato.

En la plaza y el pueblo reunido

Alegraos mis vecinos, escuchad
por Dios atentos, que en términos
muy claros hablaros quiero un momento.



Con orgullo celestial y respirando
alegría vengo a daros en este día
una nueva sin igual.

Quizás algunos me habrán visto bajar
camino del Castillo, a saltos, trepando sin
reparar, zarzas, riscos y barrancos.

Llegando al fin a anunciar,
a este mi pueblo amado,
el presente más querido
con que el cielo quiere honramos.

Yo no sé lo que me pasa y todo estoy
perturbado saltándome el pecho
de gozo al empezar a narrarlo.

Sed atentos y oiréis...
Callaos por Dios un rato,
que cuando acabe diréis:
¡Cómo no fuese más largo!
Cuando aún no hace dos horas precedía
a mi ganado y subía a ese monte
recitando mi rosario.

Mis ovejas las primeras al
Castillo han entrado y yo seguí
también tras ellas satisfecho, sin soñarlo.

Cuando miré con asombro
que sentada al pie de un árbol
se hallaba una gran Señora
que al mismo Jesús llevaba en sus brazos.

Me miró, y yo, la miré, me llamó,
y yo, fui a su lado,
y su rostro peregrino dejóme entusiasmado.

¡Es tan hermosa y tan pura
que el corazón me ha robado!
Y cuando subáis a verla
os sucederá otro tanto.

Con voz muy clara me ha dicho:
"Agres es mi pueblo amado
y lo tomo por morada en
preferencia a otro lado.

Seré Reina de este valle,
haré sin parar milagros,
vengan cojos y tullidos,
sordos, ciegos también mancos... "

Yo le dije: Soy un rudo
no, no creerán vuestro hallazgo
como no des una prueba
de lo que vos decís hablando.

Y entonces. Madre e Hijo,
me pusieron este brazo;
estando como sabéis
desde muchos años manco.
Y para que no dudéis, fijaos bien ¡miradlo!...

Y si queréis más convenceros
de cuanto os he anunciado
pronto veréis los encantos
de la Reina del Castillo,
que emocionado os hablo.

Vamos allá compatricios,
no vaciléis el paso,
y quedareis convencidos de
cuanto os he relatado.

Véngase conmigo el clero Ayuntamiento
y Jurados, fórmense en procesión prestos,
bien organizados.

Suenen fuertes las campanas
y la música con su estilo
y subamos por la Reina
que nos espera en el Castillo.

En el Castillo

Aquí está la Gran Señora
que en plaza os he hablado,
éste es el sitio escogido
por Madre, e Hijo el más preciado.

Y quieren habitar con nosotros y ser
refugio y amparo, en nuestras
calamidades, persecuciones y estragos.



Y de cuantos pecadores que
contritos y humillados necesiten el
auxilio de su poderosa mano.

¡Qué placer y qué alegría
amadísimos hermanos... !
Doblemos nuestra rodilla diciendole entusiasmados:

A Vos, oh Reina del Cielo,
por Madre nuestra te aclamamos
amanecida en este recinto fuerte
para vos poder gloriarnos.

Dadnos, sí. Virgen María, un soplo de
vuestros labios, una bendición de gloria
como tantos y tantos milagros en esta Villa obrados.

Venid, nobles forasteros, venid
pueblos, villas, ciudadanos, venid,
esta es Vuestra Madre,
no tengáis miedo, acercaros.

Hijos de Agres dichosos llenos de
júbilo santo, acudid siempre a esta
Madre y os cubrirá con su manto.

A Vos emperatriz del Cielo, de los
ángeles encanto, bella y casta azucena,
cúbrenos con vuestro manto, y de este
modo podremos entrar en tu Reino santo.

Sí, Virgen María, de Vos
bendición espero;

mientras tanto el insigne clero canta la Salve Regina...






© Filá dels Pastors de la Mare de Deu d'Agres · 2008